Antes de aplicar el canto, el borde del tablero debe estar limpio, recto y libre de polvo.
Si el corte presenta astillas, irregularidades o pequeñas desviaciones, el canto puede no apoyar correctamente sobre toda la superficie. Esto puede provocar zonas mal adheridas o un acabado visual poco uniforme.
Por eso, antes de empezar, conviene revisar el corte y eliminar cualquier resto de serrín o suciedad. También es importante comprobar que el espesor del canto sea adecuado para el trabajo que se quiere realizar.
Elegir bien el tipo de canto
No todos los cantos ofrecen el mismo resultado ni están pensados para los mismos usos.
En fabricación de mobiliario es habitual trabajar con cantos de ABS, PVC, melamina o madera. La elección dependerá del tipo de tablero, del acabado buscado y de las exigencias de resistencia de la pieza.
En muebles sometidos a un uso frecuente, por ejemplo, puede ser interesante recurrir a cantos con mayor espesor y resistencia a los impactos. Además, el color y la textura deben combinar correctamente con la superficie del tablero para conseguir una terminación visual homogénea.
Controlar la temperatura del adhesivo
Cuando se trabaja con adhesivos termofusibles, la temperatura es uno de los puntos más importantes.
Si la cola está demasiado fría, puede no adherirse correctamente. Si está excesivamente caliente, puede alterar sus propiedades o generar una cantidad innecesaria de adhesivo.
La temperatura adecuada dependerá del tipo de cola, del canto y del equipo utilizado, por lo que siempre conviene trabajar dentro de los parámetros recomendados por el fabricante. Una temperatura estable ayuda a conseguir una unión más uniforme a lo largo de toda la pieza.
Aplicar una presión uniforme
El canto debe quedar perfectamente apoyado contra el tablero mientras el adhesivo realiza su función.
Una presión irregular puede provocar pequeñas separaciones, burbujas o zonas donde el canto no quede completamente adherido.
En trabajos profesionales, utilizar una aplacadora de cantos permite mantener unas condiciones mucho más constantes de aplicación, temperatura y presión, facilitando resultados homogéneos incluso cuando se trabaja con varias piezas.
Además, una máquina adecuada permite agilizar considerablemente el proceso frente al canteado completamente manual.
Cortar correctamente el sobrante
Una vez colocado el canto, normalmente será necesario eliminar el material sobrante en los extremos y en los laterales.
Este proceso debe realizarse con precisión para evitar dañar la superficie del tablero.
Dependiendo del trabajo pueden utilizarse herramientas específicas de corte, fresadoras de cantos o sistemas de acabado diseñados para esta función. El objetivo es conseguir que el canto quede completamente alineado con la superficie del tablero, sin escalones ni irregularidades.
Repasar y limpiar el acabado
El último paso es revisar cuidadosamente toda la pieza.
Conviene comprobar que no existan restos de adhesivo, marcas de mecanizado o pequeñas irregularidades en el borde. En algunos casos puede ser necesario utilizar rascadores, herramientas de acabado o productos específicos para eliminar los restos de cola.
Un buen acabado también implica suavizar los bordes cuando sea necesario, especialmente en cantos de cierto espesor.
La importancia de utilizar herramientas adecuadas
En carpintería, la calidad final depende en gran medida de la precisión durante todo el proceso.
Para trabajos puntuales puede ser suficiente utilizar soluciones manuales, pero cuando se trabaja regularmente con tableros o se busca una terminación profesional y repetible, disponer de maquinaria específica marca una diferencia considerable.
Una buena preparación del tablero, el canto adecuado, una correcta aplicación del adhesivo y un repasado final preciso permiten conseguir piezas limpias, resistentes y con un acabado propio de mobiliario profesional.






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